LA PUTA primera parte (narrada por él)
¿Qué cómo conocí a mi esposa? He de decir que no fue una manera muy romántica ni mucho menos la que toda pareja desearía, más bien fue extraña, curiosa, adictiva… aunque al final ella se encargó de ponerle ese toque romántico que toda mujer lleva dentro.
Los dos estudiábamos en la misma universidad, aunque éramos muy diferentes. Ella era algo así como la mujer inalcanzable, la mujer ideal que todo chico de la universidad soñaba tener: bonita, alegre, divertida, sociable, de buen cuerpo. Yo no era la excepción y deseaba o más bien soñaba, de una manera muy ilusa, en que fuera algún día mi novia. Eso estaba muy lejos de suceder aunque un día todo pareció cambiar mágicamente en mi vida. Mientras comía en la cafetería ella se me acercó y comenzó a hacerme la plática, por un momento pensé que había visto en mí algo interesante como para haberse atrevido a tal cosa, pero pronto mi ilusión se cayó cuando supe que se interés se basaba en que yo era un buen amigo del tipo más atractivo de la escuela, Ryan y su intensión era solamente acercarse a él tomándome como pretexto.
Era de los pocos chicos que le hablaban a ella, así que tenía cierto privilegio por eso decidí servir de enlace. Ver cómo se desvivía por él hizo que yo sintiera un mundo de celos, al no poder lograr el mismo efecto en ella. Para mi fortuna Ryan tenía tantas admiradoras, y aparte novia, que desde que se enteró que ella quería con él me hizo ver que su interés, por ella, era relativo; o mejor dicho meramente sexual, ya que desde que se lo presenté me pidió le aclarara que no había otro interés mas que el sexual. Él fue muy claro: “No quiero ningún tipo de relación que no sea netamente sexual”. De momento me emocionó eso porque creí que ella rechazaría una oferta tan denigrante, pero para mi desgracia eso no le importó, ya que con tal de estar cerca de él aceptó las condiciones, y eso me hizo enfurecer y envidiar aún más a Ryan.
Traté de tomar las cosas con calma pensando que quizás si mantenía el acercamiento con ella podría sacar algún provecho, y por qué no, aún podría ser mi novia.
Así las cosas, hablar de sexo era realmente nuestro único tema, eso de alguna manera me emocionaba porque significaba que podía hablar cosas atrevidas con la mujer que me encantaba, aunque no fuera yo la persona que le importaba. Ella me pedía consejos para poder atraparlo y conociendo los gustos de mi amigo no dudé en decirle lo siguiente pensando que tal vez la podría hacer sentir denigrada y lo rechazara: “Le encantan las putas, debes ser lo más puta posible y verás que lo atrapadas. Tú misma lo has visto le encanta hablar de sexo. Se la más dispuesta a complacerlo en todo y verás que será tuyo”. No sé si fue la indiferencia que el mostraba al principio o en verdad lo guapo de Ryan la estaba volviendo loca, pero sentía como ella poco a poco se iba obsesionando, así que decidió seguir mis consejos y se mostró más dispuesta a complacerlo en todo. Y yo muriéndome de celos, aunque he de confesar que también sentía algo de excitación en todo este juego.
Al poco tiempo de presentarlos, los tres empezamos unos juegos bastante tentadores y adictivos, primero todo era en pláticas en la escuela, quizás no tan atrevidas, pero después él acostumbró escribirle cartas en donde le decía todas las fantasías que le gustaría ella le cumpliera, nunca leí yo esas cartas pero sé que la estaban enloqueciendo, nunca había visto a una mujer hecha una loca por un hombre. No tardó en que la primera cita se diera. en la que debido a mis celos le pedí a Ryan me invitara, y así fue, aunque tuve que pagar por ello, así como también tuve que pagar la cuenta, lo bueno que por dinero nunca he sufrido.
Así que acordamos que hubiera una cita en donde fuéramos los tres, pero él se la condicionó diciendo que ese día, mientras estuviéramos juntos, ella sería llamada “la puta” y a nosotros debería llamarnos “amos” o por nuestro nombre; ella estuvo de acuerdo. Aunque no fue lo único que le pidió, yo le sugerí que le exigiera llevar una falda o un vestido; argumentando que de esa manera sería más fácil lograr algo, en la calle, si llegaba a ser nuestra intensión tocarla, y me hizo caso.
Todo se tornó muy adictivo para los tres y opinábamos mil cosas de lo que podía ocurrir esa noche, así que esa primer cita resultó muy morbosa. Aquel día tal como lo advirtió Ryan desde que pasamos por ella la llamamos “la puta” y de ahí nos fuimos a un bar en el centro de la ciudad.
—¿Qué se siente ser la puta de dos hombre? —preguntó Ryan.
—No lo sé, nunca lo he hecho, pero creo que puede ser rico —sonreía nerviosamente.
—Antes de continuar me gustaría poner algunas reglas —comentó Ryan.
—Ok —contestó ella poniendo mucha atención.
—Bien, sabes que hablando de temas sexuales, las mujeres me gustan muy putas, por eso quiero que seas la mejor. Así que me interesa que seas muy obediente por eso cuando se te pida algo me gustaría lo hagas al momento, sin preguntar. Por otro lado eres libre de decidir en que momento te puedes retirar de esta relación, pero mientras estés aquí harás todo lo que se te pida.
—Está bien, acepto —respondió sin objeción, ya que desde antes le habíamos advertido de que se trataba esa reunión. Y yo muerto de coraje no comprendía como podía caer ella tan bajo o más bien era pura envía que le tenía a mi amigo por no ser el hombre que lograba todo ese dominio sobre ella.
—No lo sé, nunca lo he hecho, pero creo que puede ser rico —sonreía nerviosamente.
—Antes de continuar me gustaría poner algunas reglas —comentó Ryan.
—Ok —contestó ella poniendo mucha atención.
—Bien, sabes que hablando de temas sexuales, las mujeres me gustan muy putas, por eso quiero que seas la mejor. Así que me interesa que seas muy obediente por eso cuando se te pida algo me gustaría lo hagas al momento, sin preguntar. Por otro lado eres libre de decidir en que momento te puedes retirar de esta relación, pero mientras estés aquí harás todo lo que se te pida.
—Está bien, acepto —respondió sin objeción, ya que desde antes le habíamos advertido de que se trataba esa reunión. Y yo muerto de coraje no comprendía como podía caer ella tan bajo o más bien era pura envía que le tenía a mi amigo por no ser el hombre que lograba todo ese dominio sobre ella.
Continuamos platicando con normalidad y ella en todo momento estuvo muy participativa aunque la plática no era nada fuera de lo común, hasta que a Ryan se le ocurrió empezar a ponerla a prueba.
—Bien, veamos que tal funciona esto —la miró fijamente— No quiero que comentes nada hasta que se te ordené.
Tal cual él lo pidió ella se quedó callada solamente mirando, sin ninguna expresión, a lo que nosotros comentamos.
—Me agrada las mujeres así de obedientes, creo que me gustaría cogérmela. Mírala tiene una boca muy carnosa que seguramente da las mamadas más ricas.
En realidad me hizo temblar su comentario y en el fondo pensaba en como evitar tal cosa; aún tenía las esperanzas de que ella pudiera ser mía primero, tenía la creencia de que si ella lo hacía primero conmigo abriría su corazón y terminaría siendo mía.
—Sin duda se ve que es muy buena en eso. ¿Y cómo te gustaría cogértela? —pregunté.
—Pues creo que sería buena cogérmela en le auto, ahora que salgamos, mientras tú manejas.
—Pues creo que sería buena cogérmela en le auto, ahora que salgamos, mientras tú manejas.
Traté de evitar tal cosa.
—Aunque pienso que primero deberías de castigar porque que ayer que platicaba con ella me comentó que dudaba en venir a esta cita.
—Eso no es cier… —intentó terciar ella.
—¡Cállate! No te he dicho que no hables —se mostró molesto Ryan.
—Pero es que no es…
—¡Te he dicho que no hables!
—Está bien.
— Y discúlpate con él.
—Eso no es cier… —intentó terciar ella.
—¡Cállate! No te he dicho que no hables —se mostró molesto Ryan.
—Pero es que no es…
—¡Te he dicho que no hables!
—Está bien.
— Y discúlpate con él.
Hizo muecas de enojo, después agachó la cabeza y se dirigió a mí:
—Lo siento mucho soy una tonta por intrometerme.
—¿Nada más así? —Pregunté.
—¿Qué más puedo hacer para que me perdones?
—¿Nada más así? —Pregunté.
—¿Qué más puedo hacer para que me perdones?
Volteé a ver a Ryan y le pregunté si podía acercarme, él lo aprobó.
Me senté junto a ella, le tomé la mano y la puse sobre mi pantalón justo arriba de mi pene e hice que lo frotara, ella volteó a ver a Ryan para ver si aprobaba aquella situación, lo cual así sucedió. Pronto él se dio cuenta que mis intensiones eran llegar más lejos por eso rápido intervino diciendo que se le había ocurrido otra cosa como castigo.
Él llamó al mesero a quien le pidió conseguir un plátano. No tardó mucho para que él regresara con el pedido en un plato.
—Creo que es buena idea lo del castigo ya que le falta algo de educación.
Pelo el plátano en su totalidad para dárselo en la mano.
—Chúpalo hasta que se deshaga, sin morderlo —le ordenó.
Lo tomó con demasiada precaución y duda, temiendo que la demás gente se enterara de lo que iba a hacer. Pero llegó el momento en el que cerró sus ojos y lo fue chupando poco a poco, una y otra vez. Nosotros continuamos platicando hasta que lo batido se fue reflejando en la mano así como en la comisura de su boca y al final parte de él terminó resbalándose hasta caer en su vestido, ya que final el plátano estaba demasiado aguado.
Ella intentó limpiarse la mano y boca, pero él le ordenó que no lo hiciera. Obedeció y seguimos platicando hasta que hubo un momento en el que Ryan se le acercó y con su mano le limpió la comisura de la boca mientras escuchaba que le decía: “Cierra los ojos e imaginado que todo este es mi semen, el que te vas a tragar, perra” y le metía el dedo para que se comiera. Volvió a hacer lo mismo pero ahora los residuos los embarró en la entrepierna metiendo su mano, no sé hasta donde, pero seguramente lo hizo hasta su vagina ya que ella respingó ligeramente, y ella continúo callada sin decir nada. Alrededor de su boca aún seguía ligeramente sucia, lo cual mi amigo limpió dándole una larga lamida que atravesó de lado a lado . Me tenía realmente tenso todo eso, yo no deseaba que la siguiera tocando ni que la besara, pero seguramente ella pensaba y deseaba lo contrario, podía ver la emoción en su rostro. Para mi desgracia, él metió su mano izquierda entre su cabello, la sujetó con firmeza y le plantó un tremendo beso, su ansiedad era evidente mostrándose en la manera que mamaba tratando de sacar el mayor provecho de ese beso, mientras él, con la otra mano, le apretujaba su vagina, y agregó:
—Ya está mojada la zorra —y ella se sonrió apenadamente.
—Así me pones, mi amor.
—Así me pones, mi amor.
“¿Mi amor? ¿Será que a estas alturas ya lo amaba?”, Me preguntaban por dentro arrepintiéndome de haber ido a esa cita.
Para mi bien, el resto de la noche él permaneció serio con ella, más bien como enojado. La plática siguió y Ryan le preguntó que le parecía la idea de ser cogida por nosotros dos. Ella aceptó diciendo que le sonaba rico, pero que solamente se atrevería si él deseaba que así fuera, aunque agregó que primero le agradaría ser su puta de él nada más.
Logré convencer que esa noche no le hiciera nada, como castigo por haber desobedecido, y conseguí que así fuera. Más tarde fuimos a dejarla a su casa no sin antes Ryan le comentó que esa noche no se la iba a coger como castigo por no haber obedecido todo al pie de la letra. Eso me gustó ya que seguía sintiendo que podía ser ella mía, pero lo que no me gustaba es que ella seguía muy perdida por él, de hecho hasta triste se puso por la indiferencia que él mostraba y me pedía que hablara con él y le dijera que ya iba a obedecer como él quería; realmente se estaba obsesionando mucho por él, y ahora me daba cuenta que sería capaz de cualquier cosa por atraparlo.
Como he dicho, cuando estábamos los tres todo el tema era sexo, ella la puta y nosotros los amos, pero cuando yo platicaba con ella a solas la cosa era diferente, éramos más amigos y me confiaba sus emociones, por eso mismo tenía que escuchar cuanto le encantaba mi amigo, y eso era lo más feo que me podía ocurría.
Tal situación, en la que solamente vivía ella para él, me hizo pensar un último plan del cual podría sacar bien provecho para lograr algo con ella, y creo que no perdía nada en intentarlo. Mi plan nació del mismo hecho de que él estaba muy indiferente con ella, así que el día que le comenté a Ryan lo preocupada que estaba ella por su enojo le pedí que me hicieran un gran favor “de amigos”. Le propuse a mi amigo que me diera la oportunidad de intentar estar con ella primero a cambio de una gran cantidad de dinero. Convencerlo no fue tan difícil ya que por un lado el dinero fue un factor muy seductor y por el otro creo que me subestimó; no consideraba que ella podría preferir a alguien como yo en vez de él. En fin el trato fue que le dejara de hablar por 15 días y en ese tiempo yo me encargaría de mi plan.
Mi plan consistía en que, argumentando que él no deseaba hablar con ella, elaborar una carta, perfectamente bien hecha, en la cual supuestamente Ryan le preguntaba si estaba dispuesta a hacer cualquier cosa para que la perdonara, y ella sin dudarlo le contestó que sí. Ryan supuestamente le escribió otra carta de regreso en donde le especificaba claramente lo que debía hacer para que la perdonara, con la amenaza de que si no lo cumplía al pie de letra ya no volvería a saber de él. En la carta él le pide que le mandara unas fotos muy sensuales jugando con un dildo, tomadas en un hotel y que me debe pedir a mí el favor de tomárselas. Ella le contesta que teme que estando en un hotel y tomando fotos de esa manera yo podría intentar algo y que prefería que él se las tomara, porque era con él con quien deseaba hacer el amor; ¡esa era justo la respuesta que esperaba! Así que Ryan en un tono muy molesto y mandón, le contestó que no le importa, que lo haga y si llega a darse aquello que teme que debía complacerme sin objeciones, y al final agregó, el supuesto Ryan, que le excitaba la idea de verla hacer el amor con otro hombre. Tiradas las cartas no me queda mas que esperar si daba resultado mi plan.
Por primera vez me daba gusto que ella estuviera tan enajenada con Ryan. Al otro día me llama y me pide de favor que le tome esas fotos, finjo no saber nada y acepto, lo planeamos y nos fuimos a un hotel. Ella actúa de tal manera que no da pie a que yo intente algo, de hecho se porta reservada y las primeras fotos son muy bobas; ¡tenía que hacer algo o no iba a lograr nada!
—La realidad es que Ryan me comentó algo sobre esto y él deseaba fotos mucho más atrevidas, si tu le enseñas esto creo que lo harás enojar más.
—¿Qué sugieres? —preguntó con cierta resignación.
—Para empezar creo que debes actuar más sexy.
—Pero estoy algo nerviosa.
—Lo sé, pero de hecho él me pidió que te tratara como una puta; para que las fotos salieran mejor.
—Está bien, lo intentaré, dime que hago.
—Para empezar creo que debes levantarte el vestido hasta descubrirte tu panty y acaríciate encima de ella.
—¿Qué sugieres? —preguntó con cierta resignación.
—Para empezar creo que debes actuar más sexy.
—Pero estoy algo nerviosa.
—Lo sé, pero de hecho él me pidió que te tratara como una puta; para que las fotos salieran mejor.
—Está bien, lo intentaré, dime que hago.
—Para empezar creo que debes levantarte el vestido hasta descubrirte tu panty y acaríciate encima de ella.
Lo hizo de manera nerviosa y torpe, creo que aunque no era yo el hombre que le interesaba de todas maneras el estar haciendo algo así frente a un hombre le provocaba ciertas emociones.
—Creo que tendré que hacerle caso a Ryan y tratarte como un puta —me miró con resignación agachando la cabeza.
Me acerqué hasta levantarle más el vestido, le di unas palmadas sobre su vagina y le estruje la vagina.
—Así te debes tocar como un puta —enseguida sentí que su panty se mojó, y ella gimió ligeramente.
Tenía que seguir aprovechando ese momento y le metí uno de mis dedos y como ya no podía disimular su excitación se confesó.
—Creo que me estoy calentando.
—Eso es bueno, así saldrás mejor, no te detengas.
—Eso es bueno, así saldrás mejor, no te detengas.
Seguí aprovechándome de la situación y le pedí que hiciera gestos de excitación, ya con mi dedo dentro no le fue tan difícil hacerlo. Bajé el vestido hasta desnudar sus tetas, y las estrujé. Tomé el dildo y se lo metí en la boca.
—Ahora sí pareces una puta, debes mamarlo como una zorra y si no lo haces bien te daré a mamar otra cosa.
Cerró sus ojos mientras mamaba el dildo y yo por mientras seguía dedeándole la vagina.
—Ahora debes empinarte.
Ella la obedecía si objeción, quizás más guía por sus deseos que por complacer a Ryan. La acomodé en la orilla de la cama y continué tomándole fotos así como también metiéndole mis dedos, nada más que ahora sumé uno en su ano. Vio que me estaba desnudando y me preguntó:
—¿Qué haces? ¿A caso piensas cogerme?
—Creo que eso te encantaría aparte de que me encargaron que lo hiciera, Ryan me dijo que le excitaría mucho verte coger con otro hombre y me pidió que fuera yo ese hombre.
—Creo que eso te encantaría aparte de que me encargaron que lo hiciera, Ryan me dijo que le excitaría mucho verte coger con otro hombre y me pidió que fuera yo ese hombre.
Ella estaba tan excitada que para ese momento deseaba tanto como yo, hacer el amor. La penetré y fue la emoción más increíble de mi vida, haber logrado estar dentro de la mujer más hermosa, aquella que dominaba mis sentido era algo inigualable. Recuerdo que sus gemidos eran tan excitante que relativamente pronto eyaculé.
Logré descansar un poco y le dije:
—Ryan me ha encargado unas fotos con mi verga en tu boca, así que creo será bueno me la limpies.
Para entonces ella ya se había relajado lo suficiente como para hacer lo que le pedía sin mucho problema. Dedico el suficiente tiempo para que me limpiara la verga así como mis testículos, más bien lo hizo hasta que volvió a verme erecto. No desperdicié el momento y me le volví a echar encima; hasta volví a empinarla para disfrutar de su ano.
Después de que hicimos el amor corrí a avisarle de mi logro a Ryan, quien no podía creerlo. Para mi fortuna eso ayudó a que se alejara ya que no toleraba que lo hubieran cambiado.
Todo fue cambiando mágicamente para mí; por ejemplo: ella se fue sintiendo muy desilusionada ya que había dado tanto por él que se sintió despechada. Y yo traté de estar más cerca de ella con detalles y regalos. Como tenía que suceder mi esfuerzo dio frutos y un día aceptó salir conmigo, bebimos algunas copas y no pudo más con su despecho y aceptó volver a estar conmigo, pero esta vez se abrió y comenzamos una hermosa relación. Ella estaba feliz porque decía que me la gané, que siempre estuve con ella y eso me hacía el mejor hombre del mundo.
A ella no le faltó nada y siempre la llené de regalos aunque fue difícil controlar mis celos. Me volví un hombre muy celos e inseguro sobre todo cuando se hablaban cosas relacionadas a lo vivido con Ryan, o cuando escuchábamos que había mujeres que les gusta hacer el amor sintiéndose como putas. Mis celos me dominaron tanto que no volví a invitar a ningún hombre a casa, salvo en un cumpleaños.
Últimamente había recuperado la cordura y en parte gracias a mi esposa quien me motivo a construir, en el jardín, la sala de juegos que siempre quise y solamente entonces conseguí hacer un par de reuniones. Pero igual esto no va por buen camino, ahora siento que todos mis invitados quieren algo con mi mujer y por si fuera poco la sombrea de Ryan no me deja. Apenas hace unos días me lo encontré comprando en una tienda de ropa, el saludo fue en verdad como de dos verdaderos amigos que se encuentran, nos intercambiamos teléfonos con la promesa de un día vernos, pero fue mero formalismo y nos despedimos. La realidad es que ese encuentro fue de las cosas más desagradables que me pudieron ocurrir. No hablamos del tema principal, pero en el fondo creo que recordamos aquella aventura, cosa que mis celos me hicieron pasar un mal momento. Me sentí inquieto y me preguntaba si mi esposa aún sentiría algo por él, así que se me ocurrió, durante la cena, comentar que me había encontrado a Ryan, para ver su reacción. Para mi gusto ella se mostró indiferente y no noté nada que pueda delatar algo malo, así que agregué:
—¿Crees que aún quiera verte para hacer todo lo que deseaba?
—No seas bobo, esas fueron locuras de adolescente, ahora soy una mujer casada y estoy con quien debo estar, mejor hablemos de cosas más interesante.
—No seas bobo, esas fueron locuras de adolescente, ahora soy una mujer casada y estoy con quien debo estar, mejor hablemos de cosas más interesante.
Me agradó su respuesta y me dejó tranquilo. Ya que después de mi última salida de ciudad pude sentir que algo había pasado en casa y lo iba descubrir haciéndome hacer las cosas más horribles
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Unknown

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